Tanto si te gusta la pintura de cuadros, dibujos o murales como afición o por vocación artística, como si te gusta el bricolaje y pintas tus muebles, paredes y elementos decorativos, tendrás que usar diversos colores, tonalidades y matices.

Puede que estés buscando un tono especial, “que no es verde esmeralda ni verde botella, pero un poco más claro que el verde lanzarote”, para esa puerta que acabas de restaurar, o quieres lograr un matiz que realmente refleje el candor de unas mejillas en el rostro de una joven en un cuadro que estás pintando.

En todos los casos deberás realizar alguna mezcla de colores para lograrlo, pues, como es lógico, en el mercado no se encuentran muestras de las miles de tonalidades que pueden darnos los colores, o los millones que se indican cuando se trabaja con colores en algún proyecto digital para ordenador o móvil.

Este artículo también te enseñará a mezclar bien los colores.

Por un lado tenemos los colores primarios, que son el rojo, el amarillo y el azul, que no se pueden obtener a partir de otros colores, pero basándose en ellos se consiguen todos los demás, formando un espectro cromático que empieza con la mezcla de los tres colores básicos, que nos dará el negro, y que termina con la ausencia de todos los colores, que en resumidas cuentas, es lo que es el color blanco. Entre medias, una variedad inmensa de mixturas y combinaciones entre unos colores y otros que prácticamente no tiene límite.

Si quieres sabe mas sobre los colores primarios, secundarios y terciarios visita este artículo: Cuáles son los Colores Primarios, Secundarios y Terciarios

Para conocer más de cerca como manejarte con esas combinaciones y las proporciones necesarias, te damos algunas pautas sencillas sobre cómo hacer mezcla de colores.

Cómo hacer mezcla de colores

Las proporciones

Cuando se mezclan pinturas de colores para obtener un tono exacto, hay que tener en cuenta las proporciones que se están uniendo, ya sea de dos o de más pinturas. Recordar esa proporción es fundamental si se ve necesario en una ocasión posterior volver a reproducir esa mezcla de colores, porque una pequeña variación en la cantidad de cada color cambiará sensiblemente el tono final. Y también hay que calcular que la cantidad de pintura resultante de la mezcla y con el matiz deseado sea suficiente para la superficie a cubrir, pues si se trata de un montón de metros cuadrados, como, por ejemplo, será el caso de una habitación o una casa, y nos quedamos cortos, volver a hacer la mezcla puede dar una tonalidad algo distinta, a menos que se mantengan las cantidades de cada color de forma muy fiel a la primera vez.

Las herramientas

Como se trata de mezclar pinturas, las herramientas o útiles a manejar dependen sobre todo de las cantidades que se vayan a manejar. En primer lugar, evidentemente, están las pinturas, tubos en caso de pintar algo creativo, y botes para pintar muebles o superficies grandes. Si lo que quieres es pintar un cuadro o un dibujo sobre lienzo, papel, etc., necesitarás pinceles, paletas, y similares para mezclar la pintura y luego plasmarla sobre el soporte y realizar tu trabajo de dibujo y pintura. Y bandejas, botes de cristal o plástico para mezclar las pinturas y almacenarlas, así como jabón y aguarrás para limpiar los pinceles. Elementos parecidos serán los que necesitarás cuando pintes un mueble o una lámpara, u objeto movibles o no demasiado grandes. Si lo que quieres es decorar paredes, aquí ya necesitarás recipientes más grandes, así como rodillos y brochas de mayor calibre para el trabajo.

Mezclando colores

Para conseguir los colores secundarios y sus variaciones, se trata de mezclar los colores en las proporciones adecuadas. Como guía para no equivocarte, te indicamos una serie de colores de los más usados:

  • Violeta: Mezcla 5 partes de azul y 2 de rojo.
  • Naranja: Mezcla 1 parte de rojo y 2 de amarillo.
  • Verde: Mezcla 1 cantidad de azul con otra de amarillo.

Cómo hacer mezcla de colores

Más colores

Estos son los principales colores secundarios. Pero hay muchos más colores que te puede interesar conseguir. Por ejemplo, para el rosa, deberás mezclar 3 partes de blanco con 1 de rojo. Para el azul claro o celeste, une 1 parte de blanco con otra de azul, pero si buscas el turquesa, entonces deberás mezclar 5 partes de azul, 1 de amarillo y 1 de blanco. Si quieres un color carne, por ejemplo para pintar rostros, mezcla 10 partes de blanco, 2 de rojo, 4 de amarillo, más 1 de negro y una pizca de azul. Y si buscas el marfil, une las siguientes cantidades de pinturas de distintos colores: 1 de negro, 4 de amarillo, 1 de blanco y un poco de rojo. ¿Y cómo consigo el famoso blanco roto? Pues con el mismo sistema, añadiendo pequeñas cantidades del tono al que quieres que tienda el blanco. Si lo quieres con un tono más cálido, añade algo de rojo o de amarillo o naranja al resto mayor de pintura blanca.

Tonos oscuros

Con otros colores más oscuros, aquí tienes la fórmula: Para el marrón, mezcla 1 parte de rojo con dos de azul y dos de amarillo. El ocre lo conseguirás con una combinación de 1 parte de negro por 4 de amarillo y unos toques de azul y rojo. El gris, como es muy conocido, es la mezcla del blanco y el negro, uniendo 1 parte de negro por cada dos partes de blanco.

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